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Una visita no es una persona

Un concepto erróneo fundamental en la analítica web consiste en equiparar cada solicitud de imagen registrada con un individuo distinto. Comprender cómo los sistemas de recuento registran la actividad requiere distinguir los eventos técnicos de la presencia humana.

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Una persona, varias peticiones

Cada vez que un navegador carga una página web, solicita todos los recursos incrustados de forma independiente. Si un solo visitante abre cinco subpáginas diferentes, el servidor registra cinco solicitudes de archivos separadas. Por el contrario, múltiples individuos que comparten una sola estación de trabajo corporativa o red doméstica pueden activar solicitudes que aparecen agrupadas bajo una firma de red unificada.

El caso inverso es igual de frecuente y menos evidente. Un hogar con cuatro personas tras una conexión, una escuela con doscientos alumnos tras una, una oficina de empresa: todos llegan bajo una única dirección de red. Un contador que quisiera corregir esto tendría que adivinar, y adivinar es peor que contar.

Qué provoca una petición sin lector

Además, las comprobaciones automatizadas en segundo plano, las rutinas de pre-carga de los navegadores y los lectores de feeds RSS pueden activar solicitudes de imágenes sin que un ser humano visualice el diseño visible de la página. Estos comportamientos técnicos automatizados se mezclan en el flujo general de registros, lo que significa que los números reflejan interacciones entre máquinas en lugar de un censo directo de cuerpos humanos.

La precarga merece una frase propia porque es invisible desde ambos lados. Un navegador que espera que la página siguiente se abra puede traerla por adelantado, imagen incluida. Si quien lee nunca pulsa, la página se contó y no se vio. Nada se averió; el navegador hizo exactamente aquello para lo que se construyó.

Qué es la cifra en su lugar

Reconocer esta distinción transforma la forma en que se interpretan las estadísticas. Un contador proporciona un índice objetivo de participación del sistema y frecuencia de entrega de contenido, sirviendo como indicador operativo en lugar de un recuento biológico.

El cambio de perspectiva útil consiste en dejar de leer la cifra como un recuento de cabezas y empezar a leerla como un recuento de entregas. Dice cuántas veces se entregó la página. Es una magnitud real, medida y no estimada, y no se vuelve menos cierta por no ser un censo.

Tiene además la propiedad que más importa con el tiempo: es coherente consigo misma. Sea cual sea la proporción entre peticiones y personas, se mantiene más o menos igual de un mes a otro, de modo que duplicar la cifra sigue significando que se lee aproximadamente el doble.

Por eso la comparación que vale la pena es siempre interna. Este mes contra el anterior, este artículo contra aquel, esta temporada contra la pasada; nunca este contador contra una cifra de otra herramienta, que bajo la misma palabra cuenta otra cosa.

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